Cultura
Ricardo Terrones lleva 73 obras a México
El artista peruano inaugurará el 12 de noviembre Rastros: Herencia Latinoamericana, una exposición que pone a conversar las antiguas culturas del norte peruano con las heridas, contradicciones y esperanzas del presente. Durante dos meses, la pintura será territorio de memoria, identidad y encuentro entre dos países unidos por la historia y el arte.
Ricardo Terrones viajará a México con 73 obras bajo el brazo —metafóricamente hablando— y una historia que contar: la del Perú profundo, sus antiguas civilizaciones, sus paisajes interiores y esas preguntas que el tiempo no consigue borrar. El próximo 12 de noviembre, a las siete de la noche, el Museo José Luis Cuevas abrirá sus puertas a Rastros: Herencia Latinoamericana, una exposición individual que permanecerá hasta el 12 de enero de 2027.
Nacido en Chepén, Terrones lleva consigo las huellas de las culturas Moche, Sicán y Lambayeque. No como quien desempolva una postal arqueológica para exhibirla en una vitrina, sino como quien busca en los vestigios del pasado algunas claves para entender este presente tan convulso. En sus pinturas aparecen la identidad, la espiritualidad, la violencia, la política y los recuerdos de infancia y juventud. También la naturaleza, esa vieja maestra que enseña sin pronunciar discursos.
La exposición reúne obras de diversos formatos y técnicas: acuarela, acrílico, pigmentos minerales, óleo, tinta china y procedimientos mixtos. Un repertorio material que revela la inquietud de un creador dispuesto a explorar distintas formas de expresión. Aquí la pintura no se conforma con decorar paredes. Aspira a incomodar, sugerir, despertar preguntas. A veces, una imagen puede decir lo que la retórica oficial prefiere callar.
La curaduría está a cargo de Lilia Cárdenas, responsable de Relaciones Institucionales del museo, quien participa en la articulación de esta propuesta. El recorrido aborda asuntos antropológicos, arqueológicos, políticos y teológicos, enlazados con experiencias personales. Es, en cierto modo, una conversación entre el hombre y sus rastros: aquello que recuerda, lo que hereda y lo que teme perder.
La programación incluirá conversatorios, visitas guiadas y demostraciones técnicas en las que Terrones compartirá los procedimientos y las ideas que sostienen su trabajo. Además, se contempla una subasta dirigida a coleccionistas, empresarios, agregados culturales y otros interesados en incorporar arte peruano a sus colecciones.
El escenario no es menor. El Museo José Luis Cuevas, inaugurado en 1992 en el antiguo convento de Santa Inés, ocupa un lugar significativo en el Centro Histórico de Ciudad de México. Su historia, ligada al célebre artista mexicano que le dio nombre, convierte esta exposición en una oportunidad para tender puentes entre creadores, instituciones y públicos de ambos países.
Hasta el 12 de enero de 2027, de martes a domingo, entre las diez de la mañana y las seis de la tarde, las 73 obras de Terrones buscarán encontrarse con la mirada mexicana. Porque el arte, cuando nace de una experiencia auténtica, no necesita pasaporte para hablar de lo humano. Basta una imagen, una memoria y alguien dispuesto a mirar.
02/11/2026